Unción de los Enfermos

La enfermedad y la fragilidad forman parte de nuestra vida. En esos momentos necesitamos especialmente sentir que no estamos solos.

En el sacramento de la Unción de los Enfermos, Cristo se acerca a quien atraviesa la enfermedad para fortalecerlo, darle paz, consuelo y sostenerlo con su gracia.

Un sacramento de vida, fortaleza y esperanza

La Unción de los Enfermos no está reservada únicamente para los últimos momentos de la vida. Puede recibirse cuando una persona se encuentra gravemente enferma, atraviesa una situación delicada de salud o debe afrontar una intervención importante.

Es un sacramento de vida, fortaleza y esperanza, por medio del cual Jesús se hace especialmente cercano a quien sufre y lo acompaña en su enfermedad.

No esperemos hasta el último momento

A veces existe el temor de que pedir la Unción signifique que la persona “se está muriendo”. No es así.

Por eso, es bueno solicitarla con tiempo y no esperar a una situación extrema. El sacerdote puede encontrarse celebrando una Misa, atendiendo otra necesidad pastoral, fuera de la parroquia o simplemente no poder llegar de inmediato.

Cuando una persona está enferma, no tengas miedo de llamar al sacerdote. La Iglesia quiere estar cerca de quienes sufren, acompañarlos con su oración y llevarles el consuelo y la gracia de Cristo.

¿Cómo solicitar la Unción?

Para solicitar la visita del sacerdote y la celebración del sacramento, comunicate con la Secretaría Parroquial:

Tel. 2254 531497

En caso de una situación urgente, comunicate al 2234244612. Procurá hacerlo lo antes posible.